Crónica “Phoenix Consort Illice”, XIII Festival Medieval d’Elx / Elche (Alicante), (29/10/2008).

29 de Octubre de 2008, Elche, Iglesia de San José.
Mientras conduzco mi C3 hasta la vieja ciudad de Elche, lugar donde se respira historia en cada rincón de su geografía, voy creándome expectativas de un concierto que, aún con un repertorio explotado hasta la saciedad, no pierde ni un ápice de la belleza que le corresponde. Llegamos a la Iglesia de San José. El cigarro se consume en mis manos. El tumulto de personas para asistir a la actuación de Phoenix Consort Illice es considerable: gente de todas las edades (para mi sorpresa) se concentra en la puerta de la iglesia. Comentan, a un lado, que el grupo está formado por experimentados integrantes del Conservatorio de Elche, que decidieron crear esta formación para cubrir el hueco de músicos de instrumentación antigua, hecho inconcebible para una ciudad con una tradición músico-medieval del bagaje del aclamado Misteri d’Elx (patrimonio abstracto de la Unesco), y con trece ediciones de festivales medievales bastante promovidos desde las esferas públicas. Al otro lado, un grupo de ancianos se santiguan al ver nuestras botas.
Cuando nos lo indican, entramos a la iglesia y tomamos asiento. En pocos segundos, la iglesia se llena (ni un solo sitio para sentarse). Un altar bastante bien iluminado, que crea una atmósfera cálida, histórica, que transporta a épocas en las que los templos eran bastante más concurridos que ahora. En pocos minutos, comienza la actuación.
Suena una tímida voz que entona la delicada O Virgo Splendens, a la que se le agrega una segunda voz al poco tiempo. Cuánta belleza puede encerrar una pieza tan exquisita y, a su vez, sencilla. El sonido retumba en la piedra de la iglesia y yo me estremezco conforme se va elaborando la melodía. La siguiente pieza es Stella Splendens in Monte, versionada por infinidad de grupos afines al mundo oscuro (Qntal, In Extremo…): es el primer momento de éxtasis musical, que nos introduce de lleno al corazón del Llibre Vermell de Montserrat. Splendens Ceptígera nos transporta, casi sin quererlo, a un embelesamiento que se rompe con la llegada de Los Set Goytx Recomptaren. Hasta este punto, no obstante, algo fallaba en la instrumentación: la viola de gamba estaba desafinada, por lo que había que ajustar la afinación. Los Set Goytx Recomptaren arrancó el primer aplauso de un público que, tímido y respetuoso, temía quebrar la concentración de los músicos. Sencillamente, sublime. Para no perder el ritmo, la pieza más conocida del Llibre, Cuncti Simus Concanentes, en la que el
crescendo sonoro embriaga hasta el punto de convertir el templo en casi una fiesta; la interpretación, magistral, con unas voces (María Mateu e Isabel Albadalejo) más que cuidadas, delicadas, pero con enorme potencia al mismo tiempo. Desde luego, nunca me sentí tan inquieto en una iglesia. Polorum Regina nos trae de nuevo a la calma, para finiquitar la primera parte con Inperayritz de la Ciutat Joyosa y, por último, el plato de mejor gusto: Ad Mortem Festinamus. El público era ya una fiesta, los músicos se crecieron al ver la reacción de la gente, y todo en su conjunto, hizo del final de esta primera parte, un broche de oro para una jornada de un festival medieval de la envergadura de éste.
En la segunda parte se interpretó, en primicia, el Cant Valencià de la Síbil·la, según una reconstrucción de J. M. Vives Ramiro. La iluminación y la puesta en escena, perfectas: se iluminó todo el pasillo central del templo, y la mismísima Síbila (Isabel Albadalejo) se acercaba hacia el altar, donde comenzó su interpretación: Una voz casi desgarradora, con una pasión contenida y un brillo particular que, casi parapsicológicamente, transmitía al público toda la fé que se depositaba en la Virgen en la Edad Media, como figura intercesora entre el hombre y el Juicio Final. Un colofón final que hizo, de la de aquél miércoles, una tarde digna de recordar.
Fue un acercamiento más a la cultura europea, y más concretamente, mediterránea, de unos tiempos en los que el oscurantismo venía dado por la religión… casi igual que en la actualidad. En cuanto a Phoenix Consort Illice, en mi humilde opinión, merecen un 9.
Mr. Kozu




















Noviembre 21st, 2008 at 11:24 am
Jodo! Hubiera molado estar ahí, la verdad!
Gran crónica tio!! Ya te pediré los links de algunas canciones o los mp3 directamente
Noviembre 24th, 2008 at 10:27 pm
Si señor, fue un conciertazo! Tanto los músicos, varios de ellos profesores del conservatorio, como la soprano y la contraalto se salieron. Fue muy gracioso que nos miraran todos por semejantes pintas en una iglesia y además nosotros dandonosla de cultos…que si en cuncti simus, que si el llibre vermell XDDDD
Mr.Kozu se supera usted cada vez que se pone a escribir.
Febrero 24th, 2009 at 6:02 pm
Acaban de enviarme el link de esta entrada del blog. La he leído con entusiasmo, pues siempre es interesante saber qué opina la gente de ti.
Perdonad, no me he presentado, soy Guillem Rodríguez el percusionista del Phoenix Consort Illice.
Me ha gustado mucho tu comentario sobre el concierto, pues solamente había leído las crónicas de los diarios.
Gracias por vuestra asistencia, me alegro que os gustara y a ver si sale alguno más!
saludos.