Crónica: Front 242+Chimo Bayo+Destroid, 22/11/2008 Sala Apolo, Barcelona
FRONT 242 + Chimo Bayo + Destroid
Barcelona, Sala Apolo, 22/11/2008
24 € anticipada (28 € en taquilla)
Apertura de puertas: 20 horas.
¿A cuántos conciertos de Front 242 habré asistido ya? La verdad es que cuando compré la entrada lo pensaba, y haciendo memoria, me salen 5. Así que con este, 6. Si fuese cualquier otro grupo, ni me lo habría planteado, pero siendo el cuarteto belga… Además, había otros alicientes. El primero Destroid. Ya había visto en directo al señor Myer, pero como invitado: primero acompañando a Tom Shear en el concierto que Assemblage 23 ofreció el verano pasado en Barcelona y el segundo en el Dark Xmas Festival del año pasado, sustituyendo a Clas Nachmanson en Covenant. Aquí ya tuvo un protagonismo más acusado, retocando algunos temas del ex–trío sueco en su particular manera de ver la música (con mayor o menor acierto, eso sí). Tanto protagonismo ha alcanzado, que ya es miembro de pleno derecho. Y el otro aliciente, que no sé si llamarlo así (morbo, curiosidad…) era ver a Chimo Bayo, a quien se colocaba en el cartel por encima del grupo alemán.
.jpg)
A las 20 horas, con puntualidad británica, puertas abiertas. Mucha gente esperando, buena señal. En taquilla se había colgado el cartel de “No hay billetes”. Mirando la entrada, está programada la primera actuación, Destroid, para dentro de media hora. Y sí, a las 20:35, aparecían en escena Daniel Myer y Rinaldo Bite. Una mesa en medio del escenario, dos portátiles, dos teclados y una mesa de mezclas. Con qué poco se puede hacer música. Y nada de tantear, directamente a por faena. Sin pausa entre tema y tema, enlazándolos. Caen Revolution y Bird of Prey de su último Loudspeaker. Curiosa la manera en que Myer transforma la voz, melódica en la versión del disco, en aspera… agresiva, en directo. Puro espectáculo que acabó con un tema de Haujobb, The noise institute… pasado de la misma manera por el tamiz de la voz áspera del señor Myer en directo… se hizo corto, muy corto.

Sin casi tiempo para comentar la primera actuación, se vuelven a apagar las luces y empiezan a sonar una introducción apoyada por imágenes en las que se nos muestra a Chimo Bayo transformado en boxeador…No hay músicos. Nadie se ha preparado para apoyar a Chimo en los teclados (¡Qué miedo!). Y aparece, como transportado desde el pasado, con su eterna gorra (¿no se la quitará nunca?), sus gafas oscuras con sus lucecitas laterales, y su chaqueta cyber atacando a la ya atestada sala con sus característicos uh-há… uno tiene la sensación de estar viendo un espectáculo cómico-circense, como una especie de caricatura de sí mismo, el personaje que se ha creado en La hora chanante. Y comienza atacando fuerte: Así me gusta a mí. Instalado en uno de los laterales de la sala, me fijo en la gente que está en el centro. Bailan como posesos. Y sólo con el primer tema… Chimo Bayo mientras tanto, en su salsa… apoyado por imágenes del video clip original, en el que se le muestra 14 años más joven. Continúa con Bombas para alcanzar la apoteosis con La tía Enriqueta… toda la sala (incluido un servidor) bailando sin parar. La lástima es que para terminar su actuación lo hiciera con un tema quizá en exceso largo y nuevo, mientras la concurrencia le pedía constantemente que interpretase Química… no lo hizo y acabó su actuación… Muchas risas y buenos bailoteos para una actuación que era la incógnita de la noche.

E igual que antes, casi sin solución de continuidad, de nuevo las luces se apagan y comienzan a aparecer imágenes en la pantalla y a sonar música. Reconozco que me llevé una pequeña decepción. Las últimas veces que les he visto, siempre han comenzado con el mismo tema, que es uno de mis preferidos, Happiness y esta vez no es así. Si algo me ha gustado siempre de los conciertos de Front 242 es que son espectáculos con mayúsculas. La multimedia que acompaña al grupo siempre es distinta y es de agradecer (que se note que pertenecen al grupo de creadores Art & Strategy). Pasa lo mismo que con Bayo… con el primer tema, la gente está ya entregada. Y si alguien quedaba que no lo estuviese, con el segundo cayó rendido. La versión de Religion que tocan en directo es demoledora. Mezcla de versión del álbum, mezcla de la remezcla brutal que hicieron The Prodigy. Y mezcla de reinterpretación (o actualización, como se le quiera llamar). El resultado es como decía, demoledor. Y si algo me gusta también de sus (últimos) directos es que han recuperado sus temas más antiguos: Commando Mix, No Shuffle, Funkahdafi, Kampfbereit, Don’t Crash, y mezclándolos con otros más ¿movidos? O simplemente más conocidos para la mayoría de los asistentes: This world must be destroyed + Moldavia, Welcome to Paradise y alguno de su último disco de estudio, como 7 Rain. El resultado: un concierto desigual, con altibajos de ritmo, pero de mucha calidad (cosa que no se les puede dejar de exigir a un grupo con más de 20 años de carrera a sus espaldas). Y como es costumbre en sus últimas apariciones en directo, dieron por finalizada su actuación con Headhunter, el tema estrella del grupo (que aunque me encanta, creo que hay otros que están a su altura, y que no interpretan en directo desde hace mucho tiempo. ¿Un ejemplo? Tragedy >for You<). Sin hacerse de rogar mucho tiempo, reaparecen en escena, tocando un par de temas, terminando con su insustituible Punish your machine. Algo distinto, mucho más agresivo desde el principio (si eso es posible…) con todo el protagonismo para Richard DeJonckeere.

¿La sensación final? Que se hizo corto, demasiado corto. A pesar del agobiante calor que hacía en la sala (ya sé que estamos en Noviembre, pero ¿a nadie se le ocurrió pensar que una sala a reventar es un microondas llegado un punto de la tarde?) y a pesar del caos en que se convirtió el hacer cola para recoger la chaqueta (tres cuartos aguantando que la gente se colase, hasta que la organización intermedió un poco para organizar la cosa). Pero, a pesar de estos dos pequeños lunares, y ya con tiempo de reposar el concierto y pensar qué me gustó y que no, me quedo con una frase que se me ha grabado en el cerebro y que cada vez que escucho a los 242 vuelve sin cesar:
I feel so fucking alive
Amén.
Deni Olmedo






















Diciembre 1st, 2008 at 7:15 pm
Que concierto mas bueno!!Y que bien lo pasamos